Ayer por la noche, llegué a Tampa Bay (St. Petersburg) para un curso de periodismo deportivo en el afamado Poynter Institute, al tiempo que los Yankees de Nueva York jugaban su segundo y último partido de la serie contra los Devil Rays.
El hotel en el que me hospedó está a unas cuantas calles del estadio, el Tropicana Field, y todas las inmediaciones estaban a reventar porque los Yankees estaban en casa.Claro de que además de que los Yankees llenan casi en cualquier ciudad donde se presenten, es que Tampa Bay es su casa de primavera, aquí tienen su campamento y un estadio, el antes llamado Legends of the Field, ahora recién bautizado con el nombre de su dueño.
De hecho, en el lobby del hotel ni se podía caminar cuando llegué a documentarme.
Hoy, ya sin los Yankees, la ciudad luce casi desierta.
En los restaurantes hay contadas personas y en los bares casi nadie... al menos lo que pude percatarme del Instituto hacia el hotel.
Sin duda, los Yankees son como los Cowboys del beisbol...